I think I’ll miss you forever

Necesito

la intimidad de la noche

la intimidad de tus noches

Devuélveme el océano que llevaba tu nombre

la calma después de una guerra de amor

la sonrisa que abría la puerta de tus sueños

conmigo aquí

esperándote

Quiero que me cuentes tus recuerdos del futuro

saber que soy yo quien deseas abrazar al despertar

Frío

El frío estremecía y yo estaba ahí.

Un día entero y la noche que me abrazó como ninguna otra porque no era una noche más, era la noche de mi vida. La suma de todos mis sueños y miedos estaban conmigo en ese lugar y no había a donde huir, era yo conmigo misma y ese mar inmenso frente a mis ojos que también era testigo de los pasos, la prisa, el movimiento de una ciudad que nunca duerme. Y la lluvia. La lluvia poderosa que no cesaba, esa lluvia amada que me acompañó para lavar mis heridas.

Antes de esa noche hubo amaneceres, días, tardes y noches que me dieron más de lo que yo soñé, escribí mi nombre en árboles queriendo dejar una huella de mi presencia, caminé sin pensar en ninguna frontera; mi llegada a Santiago la definió el sonido del acento que me enamoró en una llamada de Año Nuevo tiempo atrás. Pisar la tierra que me dio humanizada a la vida hizo estallar mi alma. Y en cada trayecto la música unió mis pedazos.

No sé cuántos rostros vi pasar, pero en todos ellos imaginé una historia. Esa noche inolvidable me encontré conmigo. Buenos Aires fue testigo de mi alegría que lleva dolor; las ausencias, mis recuerdos, los sueños cumplidos, y también las lágrimas que se fueron quedando en los sitios donde nadie me vio. Esa noche, esa noche lenta y alumbrante era todo mi presente, todo lo que tenía.

Me senté frente a una ventana inmensa en un espacio alejado de los pasos retumbantes de gente que sólo quería llegar a la puerta de un avión. Era sentir los anhelos de todos por alcanzar ese destino al que apostamos la vida entera. Y había quienes pasaban a mi lado y un aire de misterio me hacía observar, observar y sentir. Todo lo que hice fue sentir. Sentir y buscar tu mirada, en todos lados buscaba tu mirada, esa que conozco desde siempre, yo la buscaba y la esperanza de encontrarla me mantenía firme.

Vi pasar cada hora con todos los recuerdos de mi vida, un déjà vu en cada lugar al que llegué. Aquel recuerdo del futuro se convertía en recuerdo nada más, ya vivido. El café con su olor penetrante y la media luna que comí en la barra del único restaurante que estaba abierto me supo a hogar. Estar lejos de casa te hace ver mejor, la nostalgia trae consigo la certeza de tener una historia que nadie más que tú puede narrar, porque extrañar también es recordar que amas.

 Imaginé toda mi vida viajar en soledad y quedarme sin nada para saber de dónde nace la fuerza de quien quiere vivir, y esa fuerza me la dieron todas las sonrisas desconocidas que hoy me acompañan cuando cierro mis ojos. Nunca sabrá, pero aquella mujer abrigando a su nieto al lado mío me hizo llorar. Y entrar a lugares donde vendían discos y libros pintó mi sonrisa, porque fue la confirmación de que todos los artistas se iban a cruzar de alguna manera en mi camino, y llevara algo de ellos o no, su arte no tiene límite. Eso tan simple era calor al corazón.

Recorrí el lugar tantas veces, pero siempre retomé el camino que me llevaba a ese espacio en donde veía la avenida con carros y gente que no se detenían, el mar a lo lejos, sentada frente a ese cristal, y la lluvia, la lluvia bendita. Era mi lugar, siempre va a ser mi lugar. Esa madrugada no quise dormir porque dejar de vivir un instante despierta sería una historia que nadie más iba a contar.

Llegué hasta ahí ya sin batería en mi reproductor y lo único que me quedaba eran algunas canciones que había guardado hacía meses en mi celular. Entre todas estaba Amor Amarillo, sonó tantas veces como fue posible, como si la estuviera descubriendo, necesitando, tanto como hoy porque todo lo que viví esa noche tiene su melodía.

Hoy sé que todas las personas que vi llevaban tu mirada, que buscarla es la esperanza que me da tenerte, que nunca has llegado ni te has ido porque siempre estás. Que no tienes nombre pero te encuentro en todo lo que llaman amor, y amor es haber esquivado los obstáculos para llegar hasta el último lugar del mundo con un cuaderno en mis manos para ti. Que no sé cómo se continúa después de morir en vida, pero voy a seguir escribiendo mi alma y creyendo que el amor es lo único que nos va a salvar la vida. Que después de poner punto final a este escrito yo tengo que renacer.

 Una vez leí que sentir el frío en carne viva, sin abrigo, allá afuera, es lo más parecido a lo que se siente cuando el ser amado se va…

hoy sé que es verdad.

Te escucho soñar

cerati

Sos parte de mi ser.

Ya todo, todo me lo dijiste vos, Gustavo. Me enseñaste a ver otros mundos, a amar la música más y más, y a volar con ella. Me abrazaste en noches dolorosas, viajaste conmigo a conocerme. Tu música es y está en mí. No hay día que no recuerde tu canción. Y más allá de tu inmenso talento, de tu grandeza y autenticidad, el amor que dejaste en mí y en tantos hoy comienza, como la primera vez, y sin final. Un amor que no alcanza para esta vida, y que sabiéndolo te quedaste, por amor, Gustavo. Nos amaste tanto. 4 años esperando, 4 años resistiendo para llegar. Llegaste, música de mi vida.

Cada canción tuya guarda una parte de mi alma, un recuerdo, una verdad. Contaste mis historias. 

Ayer, escuchándote, pensaba qué palabras tuyas llevar en mi cuerpo, cuál de todas tus palabras se van a hacer ceniza conmigo en esta vida, y hoy despierto con tu adiós a este mundo. Hoy otro dolor más se guarda en mi alma, como el dolor que se siente cuando alguien que amas se va, como el dolor que se siente cuando dejas ir y nadie lo evita, así se siente porque tu corazón se detuvo, pero es un dolor que vos mismo curas con tu música, un dolor sin vacío, un dolor lleno de vos. Algo que sólo puede transformarse en más amor. Y no te vas. Sigues volando, cada vez más alto. 

Vos, vos has sido uno de los seres más importantes en mi vida, y hoy estoy aquí diciéndote adiós sin adiós. No sufro, no hay tristezas pues todas las sacudiste. Sólo pido fuerza a tus hijos, a cada persona que te ama, y a tu mamá; a ella que sabe bien, ella que es un ángel carnal, un ejemplo de amor incondicional, a ella que no se rindió ningún segundo. Ella es el mejor legado que me deja este tiempo. Ella es la recompensa que decías.  

No sé qué más decir mientras te escucho. Estoy escuchándote y no necesito más. “Casi quiero que te despiertes y es porque podrías sonreír al verme flotar.” 

Gracias, Gustavo. Gracias por venir. 

Cuadernos

IMG_0975-0.JPG

Este no es mío, es de alguien con quien tengo en común la fidelidad a los cuadernos, a viajar acompañada de uno. Los cuadernos son mágicos. Guardan consigo sueños, dolores, amores, pasiones, canciones quizás, historias… UNA historia. El alma en días azules, tardes verdes, noches rojas, esos momentos a blanco y negro.

Y escribir o dibujar, elegir ser en hojas… hojas que quedan, y nos reciben, que perduran. Hojas con sabor a promesas cumplidas.

Julio Cortázar

20140107-014359 a.m..jpg

Y estuviste…
en la calle, las mismas calles,
en el murmullo que brota de la noche
de los postes de alumbrado,
en el gesto de elegir el menú,
en la sonrisa que alivia los completos en los subtes,
en los libros prestados,
en el hasta mañana.
Y me paré en la esquina a la que llegaste un día,
y dije las cosas que sé decir
y comí las cosas que se comen
y soñé los sueños que se sueñan.
Y estuviste aquí, allí,
en ese río de calles y de puentes.

Estuviste en todo,  estás, y serás mi recuerdo.

Jennifer Lawrence, VOGUE USA – September 2013 Issue of Vogue

Contrastes. Hermosos contrastes.

Llega Septiembre. El Enero de la moda, le llaman los dedicados a este ámbito.

Así que les comparto la belleza de sesión que le hicieron a Jennifer Lawrence este año.

Vogue, qué puedo decir de Vogue…

Buen momento para retomar esto que tanto me encanta.

Soy una coleccionista de revistas, de shootings, de fotografías artísticas.

Qué locura es el showbiz. Cuántas sonrisas nos regala… y risas, vaya.

¿Cómo no admirar? 

ADMIRAR.